Bitacora del reto (1): Cultura en una plaza sin cultura

septiembre 7, 2009

No será la ultima vez.
Hoy andaba dando golpes por la ciudad, haciendo la pre-producción para el próximo corto (esta vez cuento con la ayuda de una vieja amiga como productora, Katherine Hidalgo). La acción transcurre en un lugar emblemático del este de la ciudad, la Plaza Francia o Plaza Altamira.
Quisiera decirles lo menos posible del corto, no porque vaya a ser una creación magnífica que dividirá sus vidas, sino porque al hacerlo la reacción nunca es la misma, pierde una inocencia vital –que a propósito, es un motivo por el cual debemos aprender a ver menos trailers y  permitir que nos cuenten menos de los films antes de verlos. Sin embargo,  quiero que esto pase el menor tiempo posible sin saberse y aprovechar mi frustración para denunciarlo ahora. Esto contra todo consejo de mi profesora Vaisberg, quién nos dijo que tratáramos de no escribir cuando estamos sumergidos en un despecho, en una profunda rabia, en un torbellino de emociones, porque el resultado casi siempre era cursi y poco interesante para los demás.


En una tormenta de ideas con la productora del corto, decidimos que queríamos un plano general de la plaza, y que lo mejor era tomarlo desde lo alto de uno de los edificios que lo circundaban.  Tomamos en cuenta los factores: habían unas 12 posibles opciones, esto es un proyecto académico sin fines de lucro y…somos gente chévere, ja, ¿que podía salir mal?
La misión de hoy era conseguir permiso de uno, tan solo un maldito permiso para grabar. Admito que me fui agotando, y que en el medio del ejercicio noté que algunas locaciones no me servirían, pero siempre conservé mi mejor sonrisa, mi mejor espíritu y habré visitado unos 9 edificios, quizás 10.

  • En el primero –el edificio donde está la escuela de manejo rossini–, me encontré con la conserje en el ascensor cuando planeaba subir en una misión ninja al penthouse. Le explico el proyecto, la naturaleza “somos pobres,  no queremos su dinero ni el de nadie” del corto, y quiénes somos nosotros. Como estoy acostumbrado a este tipo de encuentros, no me extraña si no llegan a entender (caso en el que trato de explicarme mejor) o si no les importa (caso en el que no hay mucho que hacer).  Este fue un brutal coñazo del segundo: “Sí, sí…mira a la hora que estás viniendo, 5 de la tarde, muy difícil mijo que vayas a conseguir a alguien. *Insertar sonrisa ácida acá*.  Tienes que hablar con la junta de condominio,  pero si sigues viniendo a esta hora… Tienes que venirte temprano. Sino…imagínate”
    La señora continuó regañándome unos minutos más por la hora. Ya había entendido que no había nadie de la junta.
  • Pasé el Four seasons. Trataba de evitar el hotel a pesar de que una prima me había aconsejado el área de la piscina. Sospechaba que al lujoso hotel le parecería embarazoso tener un flaco con una pinche cámara y un trípode molestándole la vista a los exclusivos clientes del edificio. Más adelante descubriría que la plaza está rodeada de lujosos hoteles de este tipo.
  • El edificio a la izquierda del Four Seasons. Intercepté a una peluquera que trabajaba en un local en la planta baja, quien se asustó un poco tijera en mano, lo cual me asustó a mi. Amablemente me refirió al conserje. Hablé con una persona por intercomunicador quién me explicó que el conserje no estaba, que no sabía cuando volvía, que estaba enfermo. Aclaró que el era mi única opción. Una voz me decía: Jódete.
  • A su izquierda, un edificio que en la PB tiene una panadería tras rejas. Me recibió una amable mujer vigilante, quien me aconsejó hablar con el presidente de la junta, mañana como a las 8 AM, está bien.

Vale,  de este lado de la calle simplemente no tuve suerte. No estaban las personas con las que tenía que hablar, intentemos del otro.

  • El famoso edificio “For you”. Llamé a la conserje, contesta una niña: “Si?” “Buenas tardes, soy, blah blah…quisiera grabar un blah blah blah…es para blah blah blah. ¿Se encuentra la conserje?” “No” “¿Sabes cuando volverá?” “No”.
    Volví horas más tardes. Intercepto a la conserje, quien me explica que tengo que hablar con la administradora (entiéndase La Administradora como compañía) del edificio, porque  no tienen junta y ella no me puede autorizar
  • Otros edificios a la izquierda del For You, para resumir. Todos me mandaron a sus juntas de condominio, que o me decían que la gente siempre viene pidiendo permiso para ESO y ellos no dan permiso de ESO (es contigo edificio Mayflower) o simplemente que no, o que eso era área del PH y que lo olvidara.

Todo esto con el respectivo desinterés, miedo y la antipatía característica del snob que vive en un lugar  al que TÚ no vas  a venir a estorbar. Porque muy capaz traigo una kalevnikov en el bolso del trípode y destruyo los ventanales a la plaza y las esculturas de Botero que están en las áreas comunes.
Que desgracia, que cosa tan triste y tan desalentadora como ciudadano y como alguien que sueña con ser cineasta. ¿Cómo no van a estar precarios los distintos ámbitos culturales de nuestro país? ¿Como van a haber espacios si no ayudamos a quienes sin ningún compromiso económico, por simple pasión, buscan una forma de expresarse y compartirla con los demás?
Si yo, que supongo me veo como un chamo de clase media y que además lo confirmo mostrando mi carnet de la UCAB, no logró un pinche permiso de alguna de las Juntas de Condominio de la plaza Altamira para instalar un trípode en su azotea y grabar hacia fuera sin molestar a NADIE,  no quiero ni pensar en el amigo que de repente ni estudia en la Universidad y que vive bien al oeste con recursos muy modestos. De cualquier modo, seguro él es más fuerte que yo y se dará cuenta rápidamente que no necesita a la plaza.

Bravo!
Último edificio. Uno al que vuelvo a fracasar en conseguir a la conserje. Una señora que me habia visto en oportunidades anteriores me pregunta qué quiero y le echo el cuento. Sonríe, y me dice que a ella le encantaría ayudarme. “Yo vivo en el PH, pero lo que pasa es que estoy en remodelación”. Se ofreció a hablar con el esposo a ver si pueden hacer un espacio y me pidió que la llamara mañana. Si al final no logra ayudarme, nada más con el hecho de que haya mostrado un poco de empatía salí algo contento de la situación. Siempre hay alguien dispuesto a ayudar.

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